04.04.2017 |

El almacén de la esquina de todos los uruguayos

Juan Andrés Ravecca es egresado de la FDER de la UM y director de la cadena de almacenes Kinko

Al igual que otros graduados de la UM, Juan Andrés Ravecca, decidió comenzar su emprendimiento propio. Después de terminar la carrera, el ex alumno de la Facultad de Derecho se mudó a Santiago de Chile con su esposa. Ahí nació su hija y, poco después, la idea que se hizo realidad en la cadena de almacenes Kinko.

¿Por qué decidiste emprender? ¿Qué te motivó a hacerlo?

Siempre quise hacer algo propio. Siempre me gustó organizar y gestionar cosas: desde mi cuadro de la liga hasta el primer negocio que tuve.

¿Cómo nació Kinko? ¿Cuál fue el proceso?

Cuando nació mi hija empecé a ir más a hacer las compras de lo que lo hacía habitualmente. Un día me fijé en cuánto gastaba en la cadena de almacenes que me quedaba al lado de mi casa y cuánto gastaba en los grandes supermercados, y vi que gastaba mucho más en el almacén. Ahí me di cuenta de que con la cultura que existe en Uruguay de ir al almacén esto podía ser una buena idea: rejuvenecer el viejo almacén gallego de la vuelta de la esquina.

Después, me contacté con mis hermanos. Les gustó la idea y empecé a trabajar. Me propuse llevar un plan de negocios para analizarlo junto a ellos. Con su apoyo, decidí emprender. Volví a Santiago, le comuniqué a mi jefe que me iba y a los dos meses desembarqué en Montevideo para encarar mi nueva vida. 

¿Cómo definirías a Kinko?

Kinko se define como almacenes. Es un almacén moderno que trata de brindarle rapidez, variedad, horarios extendidos y una experiencia de compra a sus clientes. Hoy contamos con 20 sucursales en Montevideo y dos franquicias, una ubicada en Barra de Carrasco y la otra en la ciudad de Mercedes. Es una empresa que actualmente cuenta con una dotación aproximada de 200 personas, principalmente jóvenes. La visión de Kinko es poder convertirse en el almacén de la esquina de todos los uruguayos. 

¿Cómo ves la evolución de Kinko en el tiempo?

Excelente. Obviamente no todo sale bien siempre. Hemos tenido que remar contra viento y marea para que Kinko sea lo que es y todos los desafíos que hemos enfrentado nos han hecho fuertes. Hoy Kinko es una empresa grande para lo que es Uruguay, y al mismo tiempo sigue manteniendo esa magia que nos motivó desde el primer día.  

¿Cuáles son tus expectativas a futuro?

Continuar creciendo. Queremos llegar en los próximos cuatro años a 30 locales propios y 10 franquicias. Además, aspiramos a transformarnos en una empresa ejemplo donde la gente realmente quiera trabajar y desarrollarse profesionalmente y como persona. 

¿Qué te mueve a seguir todos los días con este proyecto?

La gente que depende de mí, mi familia y mis amigos. 

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren emprender, pero no están seguros de dar el paso?

Que no se apuren. Que aprendan de los demás. Uno nunca está preparado, pero algún día algo de adentro de ellos les va a decir que es el momento y en ese instante deben tomar la decisión. No traten de encontrar respuesta a todo, porque no las van a encontrar. Si esperan a tener todas las respuestas se van a quedar con las ganas.