06.10.2016 |

"Un semillero de grandes próximos profesionales"

Finalizó la IX edición de la Competencia Internacional de Arbitraje. El equipo ganador fue el de la Universidad de Buenos Aires

Un encuentro que fue una fiesta internacional del arbitraje. Eso fue lo que vivieron los 316 estudiantes de Derecho, 125 entrenadores y 130 árbitros, que se reunieron en la capital del país a finales de setiembre. 

La consigna de la IX edición de la Competencia Internacional de Arbitraje llegó a los estudiantes de Derecho de universidades de América, España y Francia seis meses antes de viajar a Uruguay. Todos prepararon memorias para las dos partes —demanda y contestación— y las enviaron al comité organizador. El encuentro en Montevideo correspondió a la fase final de la competencia, que fue oral. 

A la bienvenida en el Club Uruguay, le sucedieron las audiencias en las instalaciones de la Universidad de Montevideo (UM). Las primeras rondas fueron el viernes 30 de setiembre y sábado 1º de octubre. En la tarde del sábado, los organizadores dieron a conocer a los equipos que pasaron a octavos de final. El domingo 2 de octubre, tuvieron lugar las instancias de octavos, cuartos y semifinales, hasta conocer a los finalistas.

Muchos de los árbitros —venidos de todas partes de América— destacaron el excelente nivel de los participantes durante las audiencias. Al presenciar una, es fácil comprobarlo. Por la riqueza en el vocabulario, la fluidez al hablar, la claridad de ideas y conceptos, y la solidez y firmeza en los argumentos, al escucharlos, podrían pasar por abogados con una larga trayectoria profesional. Sin embargo, al verlos, se descubren los rostros jóvenes de estudiantes que todavía asisten a clases y apenas comienzan a dar sus primeros pasos en el mundo laboral.

Durante la tarde del domingo, mientras esperaban el veredicto para saber si competirían al día siguiente, algunos de los semifinalistas relataron su experiencia durante la competencia, y en los meses previos. Un poco cansados pero con una gran sonrisa, todos coincidieron en lo que implicó llegar hasta esa instancia: trabajar desde el momento en que conocieron la consigna, durante tardes e incluso noches, fines de semana, feriados y vacaciones.

Asimismo, todos aseguraron que el esfuerzo valió la pena. José Cano, alumno de la Universidad Nacional de Colombia, y semifinalista, indicó: “Hemos crecido mucho. Esta experiencia lo que le da a uno es esa emoción de entrar a una audiencia y sentir que uno es un abogado. Han sido seis meses trasnochando, quedándonos en la universidad hasta las 11:00 de la noche sin tener en qué irnos para nuestras casas. Y esto lo paga, porque es una experiencia increíble. Es algo que te cambia la vida”.

Muchos sienten también la alegría de ser delegados de los lugares de los que provienen. Otro de los semifinalistas, Andrés Durán, de la Universidad de Cuenca, Ecuador, afirmó que para él era un “honor” representar no solo a la institución en la que estudia, sino también a su ciudad, Cuenca, “que es poco conocida” y “llevar la bandera del país”.

La última audiencia

Finalmente, el lunes 3 de octubre, llegó la final, que tuvo lugar en la Torre de ANTEL. Compitieron la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Luego de la audiencia, y antes de anunciar al ganador, tomaron la palabra el Decano de la Facultad de Derecho, Dr. Nicolás Etcheverry; el presidente de la comisión organizadora, Dr. Roque Caivano; y una de las integrantes de la misma, la Dra. Verónica Sandler.

En sus discursos, se refirieron al objetivo de este certamen: formar a estudiantes que puedan dar al mundo mejores abogados; incentivarlos a buscar la excelencia para poder servir mejor a sus países.

“Este es un semillero de grandes próximos profesionales. Estoy segura de que van a estar capacitados para los grandes desafíos en materia jurídica que tenemos en este mundo actual. El fin de esta actividad es que encuentren todas las herramientas para hacer del arbitraje un método idóneo, un método adecuado, para resolver conflictos en las necesidades que se plantean”, afirmó la Dra. Sandler.

Los tres agradecieron a todas las personas que trabajaron durante mucho tiempo en distintos países para lograr este encuentro y a las autoridades que estuvieron presentes durante la competencia.

En los agradecimientos, el Dr. Etcheverry se refirió a los sponsors; al comité organizador de la UBA y de la Universidad del Rosario; al Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Pérez Manrique; a los decanos de las facultades de Derecho que concurrieron; al Ministerio de Educación y Cultura; a los profesores y personal de la Facultad de Derecho (FDER) de la UM; a los estudiantes de la FDER de los primeros años de la carrera que participaron de la organización; a los árbitros nacionales y visitantes; al Club Uruguay; a Del Plata Centro de Formación Profesional; la Fundación Forge; al personal administrativo de la universidad en las áreas de vigilancia, limpieza y cantina; a los participantes y coaches.

Y agregó: “Y al resto de las autoridades de la UM que nos acompañaron desde el vamos, cuando trajimos la idea de que se hiciera esta competencia en Montevideo, por haber colaborado con sus sedes. Todo eso lo hago en la persona del rector, aquí presente, Dr. Juan Manuel Gutiérrez”.

Sobre la disponibilidad y entrega de todas las personas involucradas en esta actividad, el Decano de la FDER contó una anécdota. Relató que uno de los encargados de la vigilancia de la UM se encontró con que —por un error de información— no había quien lo remplazara al terminar su turno y, por esa razón, permaneció trabajado seis horas más en el sector de seguridad de la FDER.

“En una época en que invocamos tanto nuestros derechos y nos olvidamos de tantos deberes, me parece que valía la pena destacar el gesto de este hombre, porque, a veces, frente a los derechos y deberes, está la actitud de servicio, que tanto necesitamos. Así que a Juan Carlos, un gracias muy especial”, dijo. Sus palabras arrancaron un fuerte aplauso del público.

El Dr. Caivano, resumió en números la historia de esta competencia, organizada por la UBA y la Universidad del Rosario de Bogotá. En estas nueve ediciones, la actividad ha tenido seis sedes, casi 500 audiencias, cerca de 800 árbitros y 300 equipos en los que participaron más de 1500 estudiantes. Luego, anunció el lugar de la próxima edición: Buenos Aires.

La Dra. Sandler dio a conocer los premios, que, en la línea del objetivo de la competencia, son pasantías laborales en estudios jurídicos de gran nivel en todo el mundo. El primer premio consiste en una pasantía de tres meses en un estudio de París.

Además del primer lugar, existen tres categorías de premiación. La Universidad Austral, de Argentina, obtuvo el premio a “Mejor memoria a la parte demandante”. La Universidad del Pacífico, de Perú, a “Mejor memoria de demandado”. El estudiante Jorge Estévez, de la Universidad del Rosario, Colombia, ganó el premio al mejor orador. Dentro de cada una de estas categorías hubo, además, varias menciones.

Con gran expectativa, todos los presentes esperaron el anuncio del ganador, que fue el equipo de la Universidad de Buenos Aires. Entre aplausos, gritos, abrazos y lágrimas, pasaron al escenario a recibir el premio y el diploma. Las alumnas integrantes del equipo eran María Eugenia Piacquadio, María Elisa Simunovich y Brenda Jéssica Turkowski. Las dos primeras fueron las oradoras. Sus entrenadores fueron los profesores María Blanca Noodt Taquela y Guillermo Argerich.

Ma. Eugenia relató cómo comenzaron a preparar el caso desde el primer momento, en marzo, buscando jurisprudencia y doctrina, y estudiando las posiciones de las dos partes. Ma. Elisa, expresó su gran alegría y dijo: “Le encontramos el detalle a las cosas, y eso fue muchísimo trabajo realmente”.

La ceremonia de premiación fue el broche de oro de una competencia en la que estudiantes de Derecho de distintos países se sumergieron en el mundo del arbitraje. En el momento en que tomó la palabra, el Dr. Etcheverry anunció que llegaba el momento de la despedida. “Se las doy de la forma más cálida posible”, dijo.

Y concluyó: “Todos ustedes, con su presencia generosa y servicial, nos han impulsado a mirar más alto y más lejos. Nos han sembrado la inquietud de no conformarnos con la mediocridad o el más o menos. Si la excelencia es uno de los pilares de nuestra labor educativa, ustedes, con su visita a Uruguay, nos están exigiendo que nunca la perdamos de vista”.